Visto desde el cielo, desde muy muy arriba nuestro planeta tiene un bonito color entre azulado y tierra. Debe ser una pasada tener el privilegio de poder ver tamaño espectáculo (pasta gansa, o mucha preparación...eh! que no cualquiera es atronautaaaa).

Y visto desde muy de lejos, nuestro planeta azul puede parecer una canica. Una vez se me ocurrió pensar que ya que cada uno tenemos nuestro mundo interior, también podría tener un color. Así que lo bauticé como "la canica verde". El color verde me gusta, tal vez porque lo relaciono con la naturaleza, me relaja... hale, cada uno con nuestras canicas a cuestas, jeje.
Hace mucho tiempo que veía por mi barrio a un hombrecillo, le bauticé como el Momo, tampoco se porqué ese nombre, de pronto se me ocurrió, (no he leído el libro, es mas, desconocía que existiera un personaje literario llamado así -y me lo han recomendado hace poco-), me asustaba un poco. Estaba loco, eso se veía. No era un mendigo sin más, es que tenía un aspecto penoso, hablaba solo, se reía solo, andaba solo. Muy de tanto en tanto le veía con ropa limpia, entonces pensaba "¿tendrá alguien que le cuide?". Hasta que un día dejé de verle por las calles. Desapareció. No sé si fui la única que se dió cuenta. En realidad, solo le veía de lejos, nunca me acerqué a decirle nada. ¿Nadie lo haría, no?, el temor natural, supongo. Y pensé, en cómo sería su mundo interior, ¿qué vería en su canica verde?. Nunca lo sabremos. En realidad... cada uno guarda a buen recaudo esa parte de sí.
* Tengo en algún lugar un relato, inspirado totalmente en todo esto que acabo de contar... no se donde lo tendré, pero si lo encuento lo cuelgo. Una, que a veces le desborda la imaginación.
* Estoy animada, he visto unos cursos que me vendrán bien para reciclarme! ahora que tendré tiempo, las ganas no me faltan. Sip, a mal tiempo buena (buenísima) cara. :-)

Hace mucho tiempo que veía por mi barrio a un hombrecillo, le bauticé como el Momo, tampoco se porqué ese nombre, de pronto se me ocurrió, (no he leído el libro, es mas, desconocía que existiera un personaje literario llamado así -y me lo han recomendado hace poco-), me asustaba un poco. Estaba loco, eso se veía. No era un mendigo sin más, es que tenía un aspecto penoso, hablaba solo, se reía solo, andaba solo. Muy de tanto en tanto le veía con ropa limpia, entonces pensaba "¿tendrá alguien que le cuide?". Hasta que un día dejé de verle por las calles. Desapareció. No sé si fui la única que se dió cuenta. En realidad, solo le veía de lejos, nunca me acerqué a decirle nada. ¿Nadie lo haría, no?, el temor natural, supongo. Y pensé, en cómo sería su mundo interior, ¿qué vería en su canica verde?. Nunca lo sabremos. En realidad... cada uno guarda a buen recaudo esa parte de sí.
* Tengo en algún lugar un relato, inspirado totalmente en todo esto que acabo de contar... no se donde lo tendré, pero si lo encuento lo cuelgo. Una, que a veces le desborda la imaginación.
* Estoy animada, he visto unos cursos que me vendrán bien para reciclarme! ahora que tendré tiempo, las ganas no me faltan. Sip, a mal tiempo buena (buenísima) cara. :-)



