Pero ahora en "rebajas" es aún mas peligroso y engañoso esto. Peligroso porque una pica, ves unos zapatos bonitos y te dejas llevar por ese cosquilleo ... en el corazón, jajaja. Sí, es como si me dijeran "Pruébame, y si te quedo bien ... lleeevameeee". Horror! Y engañoso porque no siempre hay mucha rebaja.
Claro, lo que debería hacer es una pequeña "limpia". Y de echo ya hay unos que estan en una bolsita para ser echados al olvido. Muy bonitos, pero ya se rompieron y no hay forma de arreglarlos por mas super glue que les he puesto, nada. Ya cumplieron su ciclo. Y para compensar esa "pérdida" inevitablemente surgen sustitutos. Mi cupo de botas de caña alta (con y sin tacón) ya esta cubierto. De manoletinas y ballerinas también, de peep toes mas o menos... y todo sea dicho, por muy frívola que esté siendo esta entrada, me encantan.

Además, como soy bajita, unos centímetros sobre unos tacones de modelo cuco y delicado me gusta. Y no, tal como pensais, no uso todos mis zapatos aunque procuro darles cierta rotación. Entre semana casi siempre uso los mismos, unos botines marrones, que me quedan bien con casi todo (en plan informal). ¿Marcas? no suelo fijarme mucho en eso, sino en que sean cómodos y me gusten como me queden. A ver, obviamente el precio influye, es ahí donde en rebajas uno encuentra cosas interesantes. Sin rebajas creo que lo mas derrochón que me he comprado fueron justamente esos botines marrones (de Yoko ono) y me costaron el dolor de 60 eurazos, aunque el capricho lo vale y lo uso muy a menudo así que... no son de esas cosas que te guardas en el armario.
Cuando me vine a vivir con Gali tuve que tirar muchas cajas de zapatos. Claro, no hay mucho espacio para tantos y tuve que hacerlo...una pena, pero era lo mejor y así ahorrar espacio. Oh, sí...Gali es otra viciada de los zapatos. Sinceramente, nos hace falta una habitación mas solo para ropa y zapatos. Pero bueno, nos apañamos, jaja. Y es que es lo que tiene que no te crezca el pie desde hace años y que sepas conservar los calzados... y que te lo puedas permitir. No deja de ser un capricho.
Ah, y por supuesto mis botas de montaña no las cambiaría por nada, jejeje.
Estoy contenta. Estos días me encuentro mejor conmigo misma, y muy querida sobre todo por mí!!!!