viernes, 4 de noviembre de 2011

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Efectivamente...solo desde la serenidad uno puede tomar decisiones. Y también saber escuchar a tu corazón (sobre todo cuando te desbordan los temores) y no liarte en esa espiral sin retorno.


Y antes que eso, uno tiene que aceptarse a sí mismo y sus propias limitaciones. Incluso si estas mal, aceptar que estas mal. No es fácil, nadie quiere verse (ni que le vean) débil. Pero parte de la paciencia con uno mismo, es aceptar esto, permitirse estar mal y que no te importe que te vean mal. Ya habrá tiempo para sonreír, y que te hagan sonreír (y conseguirlo!). Por eso la familia es muy importante, y las personas que te quieren... es más, a veces cuesta dejar de mirar para uno mismo, y cuando ves hacia fuera (el exterior, la realidad) puedes sentir lo que los demás sienten (y darte cuenta de lo que sienten por tí...).


La cuestión es no perderse uno mismo. Y cuesta, (me) cuesta mucho a veces. Así que gracias a todos por regalarme una cálida sonrisa allá desde donde estéis.


P.D: he salido y me he despejado un poco, y luego he sonreído otro tanto con esa llamada (a la misma hora, como siempre).

4 comentarios:

Winnie dijo...

Tienes un cariño de los míos en mi blog...para que recuerdes que sonreir también lo haces...Un beso mi niña

Tesa dijo...

Sonríe, Oli.
Con el ánimo arriba es más fácil enfrentarse a las cosas.

Besos, guapa.

Eduardo Fanegas de la Fuente dijo...

Ayss, qué desanimada andas ultimamente, venga que se mantenga esa sonrisa y fíjate que el sol sale cada mañana :-)

Besos mil

Liver dijo...

pues yo no te regalo una, te regalo cientos de ellas para que tengas de quita y pon. Niña mirate en un espejo y sonriele tu a esa cara bonita que te está mirando, veras que bien sienta. ;)
Besotes