Muy de tanto en tanto voy a tomarme algo al bar que esta cerca de mi trabajo. Hay dos, y suelo ir siempre al mismo. No hay mucho donde elegir como veis. Además, aunque sea de tanto en tanto, pero ya me conocen.
- Olivia, ¡Feliz año! - era Santi, el camarero, mediana edad, regordete, calvo, y con perilla del día antior.
- Feliz Año Santi! - me acerco a la barra, y como ya es la hora de comer y no me voy a pedir un menú, me pillo el sandwich doble, es un mixto y vegetal, todo en uno...pero no mezclado, eh? sino qué impresión!
- Toma Olivia, un poco de caldo de cocido- Santi, muy amablemente me acerca una taza de café con el caldo en su interior. Oh! que calentito al coger la taza. Y ni corta ni perezosa, un trago que le doy...
Horror! por una milésima de segundo quise escupir inmediatamente lo que había en mi boca, no porque estuviera malo... es que estaba hirviendo! un pequeño sorbo y sentí mi lengua como una lija. Y tragué sí, tragué el caldo, pero sentí como rozaba el líquido la parte interior de mi boca...el paladar, y luego la garganta. Joer! menos mal que no salen ampollas sino ... No le dije nada a Santi porque estaba lejos, pero oh! my tongue! mi lengua!.
Esto me recordó a aquella vez que un amigo argentino nos invitó su preciada hierba mate. Tenía el recipiente típico, también llamado mate, y su bombilla, una pajita metálica, que tiene como un coladorcito para que no se pase la hierba. Daba gusto verle beber, ya que a cada ratito añadía agua de su termo, daba pequeños sorbos y parecía disfrutar a cada trago. Desde luego, súper hidratado, jaja.

- Toma Olivia, un poco de caldo de cocido- Santi, muy amablemente me acerca una taza de café con el caldo en su interior. Oh! que calentito al coger la taza. Y ni corta ni perezosa, un trago que le doy...
Horror! por una milésima de segundo quise escupir inmediatamente lo que había en mi boca, no porque estuviera malo... es que estaba hirviendo! un pequeño sorbo y sentí mi lengua como una lija. Y tragué sí, tragué el caldo, pero sentí como rozaba el líquido la parte interior de mi boca...el paladar, y luego la garganta. Joer! menos mal que no salen ampollas sino ... No le dije nada a Santi porque estaba lejos, pero oh! my tongue! mi lengua!.
Esto me recordó a aquella vez que un amigo argentino nos invitó su preciada hierba mate. Tenía el recipiente típico, también llamado mate, y su bombilla, una pajita metálica, que tiene como un coladorcito para que no se pase la hierba. Daba gusto verle beber, ya que a cada ratito añadía agua de su termo, daba pequeños sorbos y parecía disfrutar a cada trago. Desde luego, súper hidratado, jaja.

Como nunca habíamos probado el mate, le preguntamos "Ché ¿nos invitas?", "Clarooo", y muy alegre nos invitó el matesito. Echó un poco de agua, y nos dió el mate.
Le dí un sorbo, y ... mierda!, "Quema!!!", y mi lengua como una lija. "Sabe a rayos!", porque pude sentir ese sabor re-amargo. No me gustan las bebidas amargas, así que el mate... lo siento, pero no me gustó (aunque al parecer hay variantes, pero él nos invitó el amargo). Y menos beberlo hirviendo. Nuestro amigo se reía y mientras nos observaba, nos contó un poco de esa sana costumbre adquirida desde tan tierna infancia, o bueno, no se si tan tierna, pero que desde jovencitos lo beben. Diurético, viene bien para estudiar (debe ser como el café... y no me gusta el café) ya que ayuda a la atención y actividades intelecutales, antioxidante...vamos, muy completita esta bebida.
No es lo mismo un caldo (en taza) de cocido, que una hierba o yerba mate, ja! pero, el resultado pa mi, fue el mismo. Mi lengua como un cartón, snif, snif.
Le dí un sorbo, y ... mierda!, "Quema!!!", y mi lengua como una lija. "Sabe a rayos!", porque pude sentir ese sabor re-amargo. No me gustan las bebidas amargas, así que el mate... lo siento, pero no me gustó (aunque al parecer hay variantes, pero él nos invitó el amargo). Y menos beberlo hirviendo. Nuestro amigo se reía y mientras nos observaba, nos contó un poco de esa sana costumbre adquirida desde tan tierna infancia, o bueno, no se si tan tierna, pero que desde jovencitos lo beben. Diurético, viene bien para estudiar (debe ser como el café... y no me gusta el café) ya que ayuda a la atención y actividades intelecutales, antioxidante...vamos, muy completita esta bebida.
No es lo mismo un caldo (en taza) de cocido, que una hierba o yerba mate, ja! pero, el resultado pa mi, fue el mismo. Mi lengua como un cartón, snif, snif.